Ahora que ya no estás, no quiero que creas que sigo estando de acuerdo con aquello que inventé en un alarde de imaginación ante ti y a lo cual tu alegaste que contaba cosas muy interesantes.
Tuve el placer de conocer a Humberto Solas en el festival de Benalmadena hará unos años cuando le hicieron un homenaje y le concedían un premio por la película Barrio Cuba que no pudo estrenar en su patria, no conocía su cinematografía hasta ese momento y soy solo una cinéfila de tantos . Cuando fue a subir al coche oficial que esperaba para llevarnos a la recepción, alguien me dijo que venia un director de cine con nosotros, miré hacia donde el venia, vi a un caballero muy alto de pelo canoso muy atractivo con sus años, vestido con un traje de lino veis y una camisa blanca, andaba con una elegancia sin presunción que no había visto nunca en nadie, daba la impresión como después puede confirmar que se trataba de una persona cultivada y acostumbrada a pasear por las calles de muchos lugares del mundo.
Después de uno de los eventos iniciales fuimos a comer todos y me sentaron en la mesa de las personas encargadas de la organización del festival por mi condición de acompañante de uno de ellos, con el director del festival y otras personalidades del mundillo del cine y me colocaron en la mesa al lado de Humberto. Hablaban de cine hasta que llegó el camarero y pedimos la comida, Humberto me animó para pedir algo que nos apeteciera a ambos y que podíamos intercambiar para probarlo juntos, con lo que para mi fue una sorpresa muy agradable y motivo de acercamiento hacia el, por supuesto después de algún tiempo entendí que amaba a muchas personas y se nutria con ellas . Huberto nos preguntaba todos los días sitios para visitar, nos ofrecíamos para acompañarle y por supuesto la mayoría de los dias prefirió pasear solo y descubrirlo el con esa forma de observar de un niño.
Durante el festival me siguieron sentando todos los días a su lado con lo que manteníamos el intercambio inicial de platos con otros distintos, ya las conversaciones fueron derivando a opiniones mas personales de otros temas mas cotidianos que no eran cine, habíamos dejado la barrera del desconocido y manteníamos unas charlas animadas y divertidas, en una de las sobremesas salio el tema de la religión a lo cual yo opiné sin darme cuenta de que hablaba con un director de cine, de eso ya se había encargado él manteniendo mi interés y estimulando mi curiosidad con su natural forma de preguntar y su forma de estar con nosotros, una idea de algo que imaginé que podría ser el la evolución del ser humano dentro de un milenio; los herederos de la tierra, seres de una longevidad casi absoluta mitad androide mitad humano gracias al desarrollo de nuevas tecnologías y a las investigaciones científicas que se realizan, resumiendo mi conclusión.
Al año me enteré que Huberto había fallecido de un cáncer terminal y escribo esto no para el director de cine, si no como recuerdo a esa persona entrañable que yo conocí durante unos días que caminaba con nosotros y luego nos convertía en inolvidables, por hacerme sentir especial como lo hizo. Su cine habla de personas, y quiero hacer mención con esto a una gran persona.
Humberto que estas en mi recuerdo.
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