Cuando se saco el carné de conducir mi hermana, lo cogió con mucha ilusión como todos los lobatos. De siempre le han hecho mucha ilusión los coches antiguos con lo que allá por el año 1988 cuando la mayoría de la gente se compraba seat ibiza, un forito rojo, etc, ella se compro un modelo mas antiguo; un Renault 4 amarillo semi nuevo. Así que comenzó su gira por el mundo con su coche semi nuevo y ganas de ver mundo hasta donde llegara el ¨Gutti, así le llamó al Semi y le colgó naturalmente el muñeco de la época, el Gomilla morado de los pelos de punta, con los ojos saltones y solo cabeza, que bailoteaba en el espejo interior que hacia las veces de ayudante del retrovisor que faltaba; el derecho. Y llena de ilusión empezó sus hazañas y a correr el cuenta kilómetros.
La primera Gran aventura la viví yo con ella, ya que las aventuras importantes necesitaba copiloto debido a su condición de poco experta en carretera, con lo que decidimos subir el antiguo puerto de pajares, bonita aventura al volante, así nos pareció y así la emprendimos.Al comenzar la pericia decidimos que no era para tanto la carreta, naturalmente como todo lo desconocido uno no sabe lo que se va a encontrar, solo visualizamos la primera subida de desnivel cinco por cinto, la carreta sin pintar y arenilla, pero eso no tenia importancia aquello era muy fácil, no sabemos por qué, pero hubieramos apostado que era bastante mas complicado.Al terminar aquel primer tramo, la carretera empezó a subir y subir, con lo que el precipicio de la derecha iba elevándose y elevándose, no hace falta decir que lo de los quita miedos en curvas es algo que inventaron mucho después de que desapareciera el puerto de pajares, creo que empecé a dejar de respirar al ver que no acabábamos de subir, por supuesto solo estábamos ascendiendo ligeramente, comenzaron las curvas, un sin fin de curvas derecha e izquierda, el coche creo que asomaba su parte trasera por el precipicio, nos empezamos a plantear que pudiéramos encontrar algún vehículo de frente y posiblemente no entráramos los dos en la carretera, por lo menos si nos encontráramos con el, por favor que fuera en linea recta, ya que en la misma no había lineas rectas, pues, coche de frente en curva, ya sabéis lo que pasa si frenas en curva con arenilla, me parece que no tengo huevos, desde aquella ocasión lo pongo en duda, se me subieron en la garganta, no se como pasamos los dos, lo que vi es que aquel infierno se había pasado, un problema menos.
Pensé que después de eso no nos podía pasar nada peor, y apesar de que seguíamos subiendo, me tranquilice y empecé a hablar con mi hermana para relajar el ambiente, ya que habíamos ido todo el camino como si estuviéramos muertas. Pero esto no había terminado aun, había curvas que no tenían visibilidad y otras en las que directamente girabas daba igual el sentido unos doscientos grados, con lo que decidimos no ir despacio pero con calma, así que nos vino la luz en el momento de esta decisión, ya que en una de esas curvas infinitas, frenazo, una piedra del tamaño de medio coche en la carretera tirada, no dábamos crédito a esta visión, ni al reflejo de la frenada, después de salir de la conmoción , mi hermana decidió que por supuesto había que sobrepasar el obstáculo con precisión y calma, y con ello nos animamos pensando que ya habrían pasado todos los peligros del día, por lo que rebasamos aquel pedrusco al milímetro y continuamos el viaje.
Al fin de algunos kilómetros de curvas, empezamos el descenso, respiramos para desbloquear el miedo y anticipadamente visualizamos el fin de la aventura, pero como todas las historias siempre tiene un final y este es que empezó a anochecer, procuramos no perder los nervios y avanzar lo mas ligeras posibles sin prisa pero sin pausa, ya que la visibilidad de las largas de nuestro vehículo de vídeo-juego estaban a la altura del arcén, nunca mejor dicho, es sabido que apesar de no acelerar a gran velocidad por el motor del coche el descenso suele ser mas presuroso de lo que da de si la marcha, así pues frenos dispuestos y olor a goma quemada, bajamos en tercera no se cuanto tiempo duró y cuando empezamos a llanear creo que continuabamos soñando, cuarta a toda prisa y a casa hipnotizadas, no recuerdo el camino de ahi a casa.
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