Fue creciendo fuerte y sano, dormía placidamente por el día al calor del sistema solar vecino. Algunas noches se despertaba, así conoció a Lucia, una vieja, y unica estrella del sistema, ella había viajado durante mucho tiempo, con lo que se encontraba cansada y sola, apenas alumbraba ya las noches de su joven amigo.
El, árbol, crecía muy deprisa, quería jugar con su amiga, ella solo le miraba fascinada y se ponía triste a veces, cuando él, no le hablaba demasiado bien; bromeaba con ella diciendo que era aburrida y le pedía mas luz para mantenerse despierto mucho tiempo. Siempre le explicaba lo mismo, que no podía iluminar mas, porque era ya mayor y no tenía mas luz, entonces él se enfadaba y le gritaba.
Lucía empezó a encontrarse mal, ya apenas le apetecía brillar, su joven amigo le exigía que se mantuviera despierta para hacerle compañía.
Un día Lucía, decidió hablarle a su amigo, le dijo que ya no quería quedarse con él, quería irse, a lo que su amigo árbol le dijo:
-No puedes irte a ningún sitio eres muy vieja y no te puedes mover.
Ella estuvo muchos días llorando desconsalada. Nadie le había contado nunca, que cuando una vieja estrella esta apunto de apagarse, se convierte en una Supernova.
El árbol se despertó una noche, miró hacia donde antes se situaba Lucia, ella ya no se encontraba. Solo vio, que se alejaban a gran velocidad, millones de estrellas luminosas.
Ahora el árbol es ya mayor, ya tiene mas amigos en su planeta, pero sigue mirando al cielo y ella no se encuentra.
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