Algunas veces, escuchas cosas y no sabes que pensar de ellas. La vida tiene sus misterios, es el caso de mi vecina.
He tenido gatos algún tiempo. Tengo una gata que tuvo nueve gatitos en una ocasión, esta ha sido una de las gatas mas listas que he tenido, fué una auténtica madraza. Venían los niños a verles, después ella buscaba un lugar para esconder a los cachorros, les cambiaba de sitio con mucho cuidado y mucho celo, para que no los encontráramos, los guardaba dentro de los armarios, en cuartos oscuros, lugares ocultos. Siempre procuraba alejarles del peligro y se quedaba con ellos dándoles de comer.
Vivo en una casa baja, con dos vecinos a cada lado y una pared medianera de unos dos metros de altura en cada uno de ellos. Un patio delantero de unos 20 metros cuadrados al descubierto, de salida a la calle, con una puerta igual de alta.
Una mañana, mi vecina de la derecha llamó a mi puerta y me dijo:
-!Vengo a avisarte, solo para que tengas cuidado con mi perro...
- Si, perdona, ¿ qué ocurre?
- La otra mañana, cuando me levanté a las 7 de la mañana para ir a trabajar, estaba tu gata con sus gatos en mi patio. Cuando vió asomarse al perro, saltó la tapia y dejó allí a los gatitos.
Fui en busca de la gata por si la hubiera ocurrido algo, la encontré en el cuarto zapatero dando de mamar a sus cachorrillos.
-Perdona, la gata está en casa con los cachorros.
-Si, luego volvió a por ellos.
Cuando escuché aquello, no daba crédito a lo que estaba escuchando. Imaginé como saltaba la gata una tapia de dos metros, nueve veces, con sus gatitos en la boca. Dejó al desamparo a sus cachorrillos y volvió sola a casa, luego saltó la tapia de nuevo, para recogerlos y traerlos. No me salían las palabras.
- ¿Estás segura que la viste?
-Si, si estaba tumbada en mi patio, dando de mamar a los gatos, al ver al perro se fue a tu casa y dejó a los gatitos en mi patio.
- Perdona, no volverá ha ocurrir.
No pude contestar, continuaba imaginando la ascensión de la gata con gatitos incluidos.
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